El poder de la paciencia


Alguna vez te haz preguntado: ¿Cuándo será el día que me promuevan en mi trabajo?, ¿Cuándo será el día que tenga mi propio negocio?

o ¿Cuánto tardare en construir la vida que quiero?


Lo mas seguro es que si, y sino es una de esas preguntas posiblemente sea una muy parecida. Si buscamos el significado de la palabra paciencia, nos dice que es "Calma o tranquilidad para esperar". Una vez que entendemos el poder de la paciencia, nos damos cuenta que solo tenemos que saber esperar, mientras seguimos trabajando para lograr lo que queramos, si tu propósito o tus metas en la vida son claras, más convicción tendrás de que habrá valido la espera.

Como ejemplo tenemos esta parábola budista que nos muestra el poder de la paciencia.


Matajuro Yagyu era hijo de un excelente espadachín, pero su padre lo desheredó pues creía que no tenía la destreza suficiente. Avergonzado, Matajuro se dirigió al monte Futara, donde vivía un famoso espadachín llamado Banzo.


Sin embargo, Banzo lo rechazó confirmando el juicio de su padre:


—¿Deseas aprender conmigo el arte de la espada? No cumples con los requisitos necesarios.


Pero Matajuro no se dio por vencido:


—Si me esfuerzo y trabajo duro, ¿cuántos años tardaré en convertirme en un maestro?


—El resto de tu vida —le respondió Banzo—.


—No puedo esperar tanto, pero estoy dispuesto a soportar cualquier dificultad si aceptas enseñarme. Si me convierto en tu sirviente, ¿cuánto me tomará aprender el arte de la espada?


—Oh, tal vez 10 años —le dijo el maestro—.


—Mi padre está envejeciendo y pronto tendré que hacerme cargo de él. Si me esfuerzo mucho más, ¿cuánto tardaré? —porfió Matajuro—.


—Tal vez 30 años —le respondió sonriente Banzo—.


—¿Cómo es posible? —preguntó Matajuro— Primero dices 10 y ahora 30 años. ¡Soportaré las pruebas más duras para convertirme en maestro en el menor tiempo posible!


—Bueno —le replicó Banzo— en ese caso tendrás que quedarte conmigo durante 70 años. Cuando un hombre tiene tanta prisa como tú, tarda en obtener buenos resultados.


—Muy bien, acepto —dijo el joven comprendiendo que el maestro le estaba reprochando su impaciencia—.


El maestro ordenó a Matajuro no hablar sobre la esgrima y mantenerse alejado de la espada. Mientras tanto, cocinaba para su maestro, lavaba la loza y cuidaba el patio. Pasaron 3 años y Matajuro seguía haciendo las labores domésticas, pero cuando pensaba en su futuro se entristecía pues ni siquiera había empezado a aprender el arte de la espada.


Un día, Banzo se acercó sigilosamente por detrás y le propinó un golpe con una espada de madera. Al siguiente día, mientras Matajuro preparaba el arroz, Banzo le salió al paso espada en mano. A partir de ese momento, Matajuro tuvo que defenderse de las inesperadas embestidas. Aprendió con extraordinaria rapidez, hasta que un día, antes de que se cumplieran los diez años de su llegada, el maestro le dijo que no tenía nada más que enseñarle.




«Un hombre que es un maestro de la paciencia es maestro de todo lo demás». —George Savile

Paciencia no es sinónimo de pasividad ni de resignación, sino de poder. Consiste en esperar el momento justo para tomar acción, sin desesperarse, así podemos sacar el máximo provecho de las circunstancias y obtener los mejores resultados con el mínimo esfuerzo posible.

Ser pacientes implica no malgastar nuestra energía, escogiendo sabiamente qué batallas luchar y cuándo es el momento para entrar en ellas. Es un estado activo en el que decidimos conscientemente esperar para hacer nuestro movimiento, lo cual significa que pasamos de ser personas reactivas a convertirnos en personas reflexivas. Y ese cambio nos brinda un enorme poder.


En el extremo opuesto de la paciencia se encuentra la impaciencia, que por lo general conduce a la frustración, sobre todo cuando la gratificación no llega tan rápido como deseamos. Y cuando nos convertimos en víctimas de la impaciencia y la frustración las emociones toman el mando, haciendo que cometamos errores.

Por el contrario, la paciencia nos da el tiempo que necesitamos para decidir. Nos permite asumir una distancia emocional de los problemas para analizar la situación desde diferentes perspectivas o recopilar nuevos datos que nos ayuden a tomar una mejor decisión.


«La paciencia es la fortaleza del débil y la impaciencia, la debilidad del fuerte». —Immanuel Kant

El camino al éxito es largo y quienes no están dispuestos a recorrerlo con paciencia jamás verán grandes resultados. Todo proyecto que merece la pena demanda pagar una cuota de esfuerzo, sacrificio y perseverancia. En este sentido, un estudio clásico de la psicología, publicado en la revista Developmental Psychology y realizado con niños de 4 años de edad, demostró que aquellos que eran capaces de esperar pacientemente retrasando la gratificación con el objetivo de tener una recompensa mayor se habían convertido en adolescentes independientes capaces de lidiar mejor con las dificultades y con mejores resultados académicos.


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